Conoce al profesor

Juan Fernández

Profesor de inglés y entrenador de béisbol infantil

Del diamante de béisbol al salón de clases: una historia de disciplina, esfuerzo y perseverancia entre Perú y California, hecha para que tú también avances hacia tus metas.

Retrato de Juan Fernández, profesor de inglés

Escucha su historia

Juan te cuenta quién es, su paso por el béisbol y cómo llegó a enseñar inglés.

Su historia, base por base

  1. Home

    El béisbol como escuela de vida

    Desde muy niño, Juan encontró en el béisbol una escuela de disciplina, esfuerzo y perseverancia.

  2. 1ra

    Entre Perú y Burbank, California

    Criado entre Perú y Burbank, California, llegó a Estados Unidos con el sueño de jugar béisbol profesional y aprender un segundo idioma, hasta alcanzar fluidez en inglés.

  3. 2da

    El regreso con una visión más grande

    Con el tiempo, regresó a Perú para compartir lo aprendido y abrir oportunidades para los demás.

  4. 3ra

    Dos pasiones, un mismo campo

    Hoy combina sus dos grandes pasiones como entrenador de béisbol infantil y profesor de inglés.

  5. Home Run

    Inspirado por su familia

    Inspirado también por sus dos hijas, una dedicada a la psicología y otra apasionada por el deporte, Juan creó este espacio para demostrar que, con práctica, paciencia y confianza, todos podemos avanzar hacia nuestras metas.

Charla especial

El Arte del Liderazgo en el Béisbol

Con Juan Fernández: liderar también es inspirar al equipo.

Portada de El Arte del Liderazgo en el Béisbol, con Juan Fernández

Escucha la charla completa

Cierra los ojos por un momento. ¿Puedes oírlo? El sonido inconfundible de la madera golpeando la bola de cuero. El rugido de la multitud. Es el sonido del béisbol. Pero es mucho más que un juego. Es una clase magistral sobre la vida, la estrategia y, sobre todo, el liderazgo.

Nos preguntamos a menudo qué significa ser un verdadero líder. Hoy buscaremos la respuesta en el diamante.

El cátcher: la visión del campo completo

Pensemos primero en el cátcher. Está agachado detrás del plato, con una perspectiva que nadie más tiene. Ve todo el campo frente a él: cada jugador, cada posible jugada. Es la mente táctica silenciosa, el general en el terreno.

Un verdadero líder es, en esencia, un cátcher. Posee la visión para ver el panorama completo. No se pierde en los detalles del momento, sino que entiende cómo cada acción encaja en el gran plan.

Un líder estudia el entorno, conoce las fortalezas y debilidades de su propio equipo y pide los “lanzamientos” correctos —las estrategias adecuadas— para poner a todos en la mejor posición para ganar. Liderar es tener la claridad para dirigir el juego.

El pitcher: el coraje de asumir la responsabilidad

Ahora, miremos al montículo. Allí se encuentra el pitcher, el lanzador. El centro de atención. El juego, en gran medida, descansa sobre sus hombros. Cada lanzamiento es una decisión, una prueba de habilidad y control bajo una presión inmensa. Cuando las cosas se ponen difíciles, todos los ojos están sobre él.

El verdadero líder, como el pitcher, no le teme a la responsabilidad. Acepta el peso del momento. Entiende que su rendimiento establece el tono para todo el equipo. No se esconde.

Lidera desde el frente, asumiendo la responsabilidad tanto de los ponches espectaculares como de los errores costosos. Liderazgo es tener el coraje de subir al montículo, tomar la bola y decir con convicción: “Yo me encargo”.

El bateador: paciencia y decisión

Luego está el bateador. Camina hacia el plato, solo. El ruido del estadio se desvanece. Su único enfoque es el pitcher, la bola en su mano, esperando su momento.

Debe tener la paciencia para esperar el lanzamiento correcto y la audacia para hacer swing con todo cuando llega. Es un duelo de ingenio y voluntad que se decide en un instante.

Un líder debe ser también un gran bateador. Debe tener la disciplina para filtrar el ruido —las distracciones, las críticas, las dudas— y mantener una concentración absoluta en el objetivo.

Sabe identificar la oportunidad perfecta, ese “lanzamiento en la zona de strike”. Y cuando esa oportunidad se presenta, no duda. Actúa con decisión, no por gloria personal, sino para hacer avanzar al equipo, para impulsar las carreras que los llevarán a la victoria.

El dugout: construir la cultura del equipo

Pero el liderazgo no solo se demuestra bajo las luces del campo. Quizás su forma más pura se encuentra en la banca, en el dugout. Ahí es donde se forja el espíritu de un equipo campeón.

Es el capitán que anima al novato que acaba de fallar. Es el veterano que comparte una pieza de sabiduría con un compañero. Es la energía colectiva, la creencia de que, juntos, pueden remontar cualquier marcador.

Un líder excepcional es, ante todo, un constructor de cultura. Entiende que un equipo de estrellas individuales rara vez gana campeonatos. Su trabajo más importante es crear un ambiente de confianza, apoyo y unidad.

Celebra los éxitos de los demás como si fueran propios. Ofrece una mano para levantar a quien ha caído. Fomenta la comunicación y se asegura de que cada miembro, desde la superestrella hasta el reserva, se sienta valioso e indispensable.

El liderazgo es hacer que el equipo sea más grande que la suma de sus partes.

Tu turno al bate

Así que, al final del día, el verdadero liderazgo no es una sola posición. Es una combinación dinámica de todas ellas.

Es tener la visión del cátcher para ver el campo completo. El coraje del pitcher para asumir la responsabilidad. La concentración del bateador para aprovechar el momento decisivo. Y, lo más importante, el corazón del capitán en el dugout para unir y elevar a todos a su alrededor.

La próxima vez que enfrentes un desafío, pregúntate: ¿Qué requiere este momento de mí? ¿Debo ser la mente táctica, el que asume la presión, el que espera la oportunidad o el que une al equipo?

El campo de juego de tu vida, de tu carrera, te está esperando. Es tu turno al bate. Así que da un paso adelante, no solo para ganar, sino para inspirar.

Porque el verdadero “grand slam” del liderazgo no es el que anotas tú solo, sino el que ayuda a todo tu equipo a llegar a salvo a casa.
— Juan

Álbum

Sus años en el diamante

Fotos de archivo de los primeros equipos de Juan, donde aprendió la disciplina que hoy comparte con sus estudiantes.

Juan de joven con su uniforme del equipo Chamaco junto a sus compañeros en el campo
Con el uniforme de Chamaco, después de un partido nocturno.
Juan con la selección infantil de béisbol de Perú, con medallas al cuello
Representando a Perú en el béisbol infantil (1987).
Ceremonia de premiación de un torneo internacional de béisbol infantil
Premiación de un torneo internacional: disciplina y compañerismo.

Lo que enseña dentro y fuera del campo

Disciplina

Pequeños entrenamientos constantes que se vuelven progreso real.

Paciencia

Cada estudiante avanza a su ritmo, y eso está bien.

Confianza

Hablar sin miedo es la meta: practicamos hasta lograrlo.

Con práctica, paciencia y confianza, todos podemos avanzar hacia nuestras metas.
— Juan